¿Cómo se transmite el sida?

 
El VIH no puede vivir fuera del organismo mucho tiempo y, por este motivo, hace falta un contacto físico directo con la sangre, semen, secreciones vaginales y la leche materna de la persona infectada para que se produzca la transmisión.
 
Los mecanismos de transmisión son:

  • Transmisión sanguínea
  • Transmisión sexual
  • Transmisión vertical (de madre a hijo)

 

Transmisión sanguínea
 
La sangre de una persona infectada es portadora del virus. La infección se puede adquirir con el contacto de la sangre de un afectado con la de una persona sana.
 
Al inicio de epidemia, el virus se había transmitido por la sangre contaminada y la de sus derivados y también en transplantes de órgano, tejidos y en la inseminación artificial. Afortunadamente desde el año 1986 existe un riguroso control sanitario y este tipo de infección es prácticamente imposible.
 
El riesgo de infección, cuando se comparten agujas, jeringas y otros objetos contaminados por el uso de drogas inyectadas, es elevadísimo. En estos casos la cantidad de sangre que queda en el interior de estos utensilios es suficiente para transmitir el virus e incrementa aún más cuando se comparten en diversas ocasiones. En occidente se ha disminuido la transmisión por sangre, al tener éxito los programas de metadona e intercambio de jeringuillas.
 
Los pinchazos con agujas contaminadas y los cortes accidentales también son un riesgo, por ejemplo cuando no se utilizan utensilios de un solo uso al colocar un piercing, perforar una parte del cuerpo, en un tatuaje, en la depilación eléctrica; o un pinchazo o corte accidental con material contaminado, un riesgo para el personal sanitario.
 
Los utensilios de cuidado corporal (tijeras, hojas de afeitar, cepillo de dientes, pinzas, etc.) que pueden haber entrado en contacto con la sangre presentan riesgo de transmisión del VIH. Si se comparten con un portador tendrán que ser limpiados con una solución desinfectante o esterilizadas.
 

Transmisión sexual
 
El virus se encuentra en el semen y en las secreciones vaginales, por lo que se puede trasmitir con el intercambio de estos fluidos durante las relaciones sexuales con personas infectadas por el VIH si no se utilizan preservativos de manera correcta. Las relaciones sexuales con penetración vaginal o anal, ya sean heterosexuales u homosexuales, pueden transmitir el VIH, al igual que los contactos boca-órgano genital, si existen lesiones en alguna de las dos zonas. Cualquier práctica sexual que favorezca las lesiones o las laceraciones incrementa el riesgo de contagio. Las relaciones anales son las más peligrosas por producirse con gran facilidad lesiones debido a que la mucosa anal es más frágil que la vaginal.
 
El riesgo de infección se relaciona con la frecuencia de relaciones sexuales y con el número de parejas distintas. No obstante, un solo contacto puede ser suficiente para infectarse. El riesgo de transmisión es mayor en el sentido hombre-mujer que en el de mujer-hombre. Además, aumenta el riesgo durante los días de menstruación debido a la mayor facilidad para el contacto con sangre.
 
Los besos y la masturbación entre los miembros de la pareja no transmiten el VIH, salvo que existan lesiones sangrantes en un portador del virus que puedan ponerse en contacto con lesiones previas del posible receptor.
 

Transmisión vertical
 
Las mujeres embarazadas infectadas pueden transmitir el virus a su hijo en distintos momentos, mientras el feto está en el útero, en el momento del parto o durante el tiempo de lactancia. La probabilidad de que esta transmisión se produzca oscila entre el 25-30% y menos del 1% si la madre recibe el tratamiento adecuado.
 
Actualmente, la epidemia se sustenta básicamente en la transmisión por vía sexual, tanto heterosexual como homosexual, por lo que la prevención de  estas vías de transmisión es prioritario para contener la epidemia.
 
Al igual que ocurre en otras situaciones, no todo el mundo tiene la misma facilidad para infectarse: cada individuo presenta una susceptibilidad individual para la infección, condicionada en gran parte por factores genéticos.